73 anys. Que el meu nom no s’esborro de la història

Avui, 5 d’agost de 2012, a les 8 del matí, ha fet 73 anys que 13 joves van donar la seua vida. 13 joves que lluitaven per allò que creïen, per una vida més justa. Elles es dedicaven a donar clase, a ajudar als menjadors socials de l’època i als menjadors clandestins que hi havien.  Aquells qui tenim uns valors progressistes, que creiem en la solidaritat, en la igualtat, en la fraternitat de la gent, tenim un deute amb aquestes 13 joves. Joves companyes d’organització, de les Joventuts Socialistes Unificades, elles són la nostra història!.

Carmen, Blanca, Pilar, Julia, Avelina, Elena, Virtudes, Joaquina, Ana, Dionisia, Victoria, Luisa y Martina. Las Trece Rosas

Us deixo un trosset de l’introducció del llibre “Martina, la rosa número trece” d’Ángeles López. Llibre, junt amb “La Voz Dormida” de Dulce Chacón, cent per cent recomanable.

A veces toda la herencia de una familiar puede resumirse en un pequeño objeto que concentra todo el dolor del pasado, las aspiraciones truncadas y la muerte. Cuando Paloma descubre en el armario de su madre unas viejas alpargatas de esparto cosidas hace setenta años por su tía-abuela, destapa sin saberlo la herencia silente de las mujeres Barroso. La joven Paloma iniciará entonces una búsqueda para revivir las pisadas de aquellos que quedaron silenciados por la muerte. 

Es así como descubre a su tía-abuela Martina, la mujer fuerte entregada a una causa justa, la joven costurera del bucle rebelde en la frente, la chica que no tuvo tiempo de olvidar la muerte de su hermano en el frente; aquella que jamás se rindió y, a pesar de los arrestos, las palizas, la cárcel y las vejaciones, siempre soñó con un mundo mejor. Esas pequeñas zapatillas bordadas con una mariposa fueron el legada con el que quiso vender a la muerte cuando aquel fatídico 5 de agosto de 1939, a las ocho de la mañana, el ejército nacional la fusiló ante las tapias de un cementerio junto con doce chicas más. Doce más una: las Trece Rosas. Murieron sin pedir permiso, y su muerte se quedó enquistada en los costados de sus hermanos, de sus futuros sobrinos, de los hijos de todos ellos.  Por eso Paloma la rescata y le da voz. Porque el olvido es un lugar frío. Porque Martina no merecía quedarse allí para siempre.

** Si no l’heu vist, us recomano vore el documental “Que mi nombre no se borre de la historia”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s